Difusión

Ponemos a su disposición artículos especializados en farmacovigilancia y tecnovigilancia.

con el objetivo de contribuir en la difusión de información relevante, objetiva y completa, presentamos artículos de investigación científica nacional e internacional.

Historia de la farmacovigilancia

El hombre a través de los años ha logrado sobrevivir a diferentes enfermedades gracias al descubrimiento de sustancias que han mitigado gran variedad de condiciones patológicas. Desde tiempos antiguos, muchas civilizaciones han desarrollado remedios para aliviar sus males, sin embargo no pasó mucho tiempo para que se dieran cuenta que estas sustancias, bajo ciertas condiciones, tienen la capacidad de causar daño, contrario al fin curativo esperado.

 

Gracias a la observación de los efectos que suceden tras la administración de un medicamento, importantes personajes y diversos eventos en la historia favorecieron con el desarrollo de una maravillosa y noble ciencia que hoy en día conocemos como: farmacovigilancia. Esta disciplina tiene como propósito general, mejorar el cuidado y seguridad del paciente en relación con el uso de medicamentos; sin embargo la evolución de esta ciencia no ha sido fácil, lamentablemente diversos desastres históricos tuvieron que ocurrir para que el mundo se concientizara de la necesidad de salvaguardar la seguridad del paciente ante el uso de medicamentos.

El comienzo de la farmacovigilancia se ha situado en 1848, con la historia de un joven de 15 años de edad, Hannah Greneer, quien tras acudir a consulta para extirpación de la uña de un pie, fue sometida a un procedimiento bajo anestesia general con cloroformo.

Desafortunadamente murió durante la anestesia. Este caso fue muy controvertido y preocupante entre los anestesiólogos. Años más tarde, se conocieron 109 casos de muerte súbita asociadas al uso de cloroformo. Frente a este hecho, The lancet invita a los médicos a reportar las muertes relacionadas con este anestésico, convirtiéndose en el primer intento de notificación voluntaria ante sospecha de una reacción adversa, es decir cualquier respuesta nociva no intencionada que se observa tras la administración de un fármaco.

El segundo caso histórico tuvo lugar aproximadamente en 1937. En esas épocas, muchos médicos y enfermos no contaban con muchas ofertas antimicrobianas y la terapéutica se limitaba a un solo fármaco de formulación oral sólida, la sulfonamida. Tras la necesidad de contar con una formulación para facilitar el uso en niños, el químico de Massengill Company of Bristol, logró una solución de sulfanimamidas, a la que denominó “Elixir de suldamilamidas”. En el trascurso del mismo año, se comunica la muerte inesperada de seis personas tras la ingestión del elixir. Ante el hecho la FDA solicitó al departamento de Farmacología de la Universidad de Chicago que determinara la causa de las muertes. El equipo determinó que este resultado fatal no se debía a una reacción adversa, sino al efecto tóxico del excipiente utilizado, el dietilenglicol.

En EE.UU. fue retirado del mercado dejando detrás la muerte de 105 personas, entre ellas la del químico de la compañía Massengill, quien se suicidó. Este lamentable suceso sirvió para que la ley que regía a la FDA se reforzara, exigiendo al fabricante la seguridad de los medicamentos que vendía.

Posteriormente sucedió el caso de la talidomida y la Doctora Kelsey (temas que se revisaron con anterioridad), debido al cual, la OMS convocó a la 16 a Asamblea Mundial de la Salud en 1963, teniendo como principal preocupación la necesidad de un medio para la rápida comunicación de reacciones adversas a medicamentos. A partir de esta reunión, en 1964 el Reino Unido inició el sistema de Tarjeta Amarilla, mediante el cual se emprendía el reporte de reacción adversa.

Con la intensión de recolectar la mayor cantidad de reportes de reacciones adversas en una base de datos, en 1968 se puso en marcha un proyecto piloto de Monitoreo Internacional de Medicamentos. Más tarde, el gobierno Sueco acordó con la OMS, que las actividades de dicho programa se realizaran en Uppsala, Suecia, contribuyendo enormemente al desarrollo de la farmacovigilancia en el mundo.

La historia nos ha demostrado la importancia de contar con sistemas de farmacovigilancia. A pesar de los esfuerzos de distintas organizaciones por impulsar su desarrollo, esta disciplina es muy joven en algunos países e invisible para otros, lo cual pone en riesgo a la sociedad consumidora de medicamento de muchas naciones. Es de gran importancia que todos los países, especialmente en Latinoamérica, implementen estrategias para el desarrollo de la farmacovigilancia, adaptadas a su sociedad. Al respecto, México tiene un gran desafío por delante, con el conocimiento de historia, el compromiso y lucha de los profesionales de la salud, lograremos un mejor futuro para la farmacovigilancia en nuestro país.

 

Referencias:

  1. Alesso Luis Alberto. Farmacovigilancia: hacia una mayor seguridad en el uso de los medicamentos. Cordoba.2007.
  2. Castro Pastrana, Gómez-Oliván. Farmacovigilancia en México: de la teoría a la práctica. Universidad Autonoma del estado de México. 2010.
  3. Philip Routledge. 150 years of pharmacovigilance. the lancet • Vol 351 • April 18, 1998.
  4. David McNamee. Speaking about pharmacovigilance. The Lancet, London, UK. Vol 348 • October 5, 1996

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